Dime qué comes y te diré quién eres.
- 3 abr 2017
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El nombre de Jean Anthelme Brillat-Savarin puede ser extraño para muchos de nosotros, sólo los estudiosos de la gastronomía pueden hacer referencia a él sin tener duda alguna y teniendo pleno conocimiento de todo lo que este engloba, este personaje para quienes se dedican a la gastronomía no es uno más, todo comenzó con él, si bien la gastronomía existe desde las épocas de las cavernas es Brillat-Savarin quien la plantea como un arte, como una filosofía o como una forma de vida, es en su libro “Fisiología del gusto o Meditaciones de gastronomía trascendente.” donde plasma todas estas ideas, y junto con el gastrósofo Grimond de Reynière sentaron las bases de la cocina francesa.
Brillat-Savarin pertenecía a la nobleza de Francia pero debido a la revolución francesa fue exiliado a nueva York, de regreso en Francia sus propias manos hizo gran fortuna volviendo a la judicatura, tras varios puestos fue elegido juez de la “Cour de Cassation” cargo que mantuvo hasta su muerte, gracias a su gran fortuna podía darse el lujo de comer vastos platillos, era capaz de comer 144 ostras cocinadas como aperitivo en comidas que duraban hasta tres horas, al tener la boca llena no era un muy buen conversador, por lo que era considerado aburrido o poco ingenioso.
Si bien sus allegados tenían este concepto de él toda Francia se sorprendió al descubrirse que era el autor de “Fisiología del gusto o Meditaciones de gastronomía trascendente”, un libro que conocería un gran éxito y se convertiría en uno de los clásicos de la literatura gastronómica de todos los tiempos, ya que por petición propia este al final no llevaba su firma, su obra ha perdurado como un tratado de gastronomía que considera a esta como una de las bellas artes, pudiendo un autor ocuparse de este arte o de la simple culinaria sin perder autoridad académica o prestigio.
Brillat-Savarin era enemigo declarado de la comida mediocre, aquella que careciera de sabor y por extraño que parezca por su modo de vida, también lo era de la obesidad, dedicó su vida privada a la gastrosofía, un genio en todos los sentidos que nos deja muchos aforismos sobre la gastronomía, dime que comes y te diré quién eres, palabras que pueden definir a una persona con el simple hecho de los bocados que prueba.




























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